
Parece que la crisis de la vivienda no tiene fin. Soluciones para paliar este problema no se encuentran; sin embargo, las dificultades se van multiplicando.
Según datos oficiales, se estima que comprando una vivienda, a día de hoy, se tardarían unos 75 años en abonarla al completo. Son estadísticas que asustan.
Por otra parte, la compra y venta de viviendas está sufriendo un gran estancamiento ya que el "ladrillo" ha dejado de seducir a los inversores, un hecho que confirma la gravedad de esta crisis y que además, garantiza que esta difícil situación no se revertirá de la noche a la mañana.
No obstante, visto el panorama, donde parece que se ha tocado fondo, las esperanzas están depositadas en que lo que venga de ahora en adelante, sean únicamente noticias positivas.